La novela
De puertas para adentro es eso que los entendidos llamarían una novela coral, donde se muestra una amplia galería de personajes, cada uno con su propia historia, narrada en su propio capítulo y con su propio punto de vista. Lo que tienen en común todos ellos es que viven o frecuentan un mismo edificio de un barrio de Madrid en el que ha tenido lugar una desaparición.
Precisamente, de entre todos los personajes, destaca el desaparecido que, nunca mejor dicho, brilla por su ausencia. Lo que sabemos de Emilio en el primer capítulo de De puertas para adentro es muy poco, solo que una tarde bajó a tirar la basura y no se le volvió a ver. Sin embargo, su ausencia sobrevuela, en mayor o menor medida, la vida del resto de personajes y poco a poco la trama nos devela quién era Emilio y por qué desapareció.
Además de a la preocupada novia de Emilio, capítulo a capítulo descubrimos nuevos personajes: alguna que otra pareja que no pasa por su mejor momento, un piso de estudiantes con problemas de convivencia, un vecino “peculiar” (porque en todo edificio que se precie tiene que haber un loco), una adolescente rebelde, o una abuela muy curiosa. Pero también administradores, limpiadoras, agentes inmobiliarios y obreros, que completan el pequeño universo del edificio.
Hemos dicho que lo que tienen en común todos ellos es que viven o frecuentan un mismo edificio, pero también que son personas que atraviesan una situación difícil disfrazada de cotidianeidad, que viven o se sienten solas, que están frustradas o a punto de caer en el abismo.
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