La presentación

/ febrero 24, 2022/ De puertas para adentro

El pasado 17 de febrero, con casi un mes de retraso por culpa de la sexta ola, y un año después de anunciado el premio, se presentó en Yecla la novela De puertas para adentro. ¡La mía!

No voy a decir que la espera se me haya hecho corta, porque se me ha hecho muy, muy larga. Si te dan un premio por algo que has escrito, lo que te dan ganas es de repartirlo a puñados para que todo el mundo lo lea cuanto antes, pero este certamen tiene una liturgia concreta: cada año, en el mes de enero, se anuncia y entrega el premio de la edición en curso y se presenta la novela ganadora del año anterior. Es una tradición que va a cumplir 30 años, así que hay que respetarlo, no valen las prisas.

Y eso que estos son años de excepciones, por eso la entrega del premio del pasado año se hizo de forma virtual, y la ceremonia de este año se retrasó hasta febrero para poder aligerar un poco las restricciones. No nos libramos de las mascarillas y la limitación de aforo, pero al menos pudo hacerse en vivo y en directo, como las estrellas de verdad.

Una presentación en Yecla

Fue todo muy ajetreado. Llegué a Yecla -AVE y taxi mediante- al mediodía, con el tiempo justo para hacer una visita exprés a la ciudad y compararla con las descripciones del protagonista de Con la muerte al hombro.

A las 18:30h me presenté en el I.E.S. José Luis Castillo-Puche, lugar de celebración del acto, y me recibieron con los brazos abiertos ¡como si fuera yo alguien! Me entrevistaron en la radio del centro, me presentaron al equipo docente, y me acompañaron en un tour personalizado por las instalaciones, en paralelo al que se le hacía a la Consejera de Educación del Gobierno de Murcia y a la Alcaldesa de Yecla. Así estaba el nivel.

Luego, el acto, oficial y casi solemne, con entrega de premio a Natalia Gómez del Pozuelo, ganadora de este año; discursos de los organizadores y las autoridades, y la presentación oficial de De puertas para adentro.

El encargado de presentar el libro fue Antonio Miguel Díaz Francés, que hizo una venta tan esmerada, que estoy considerando contratarlo como representante e irnos de gira. Alabó la técnica y el argumento, recitó algunos pasajes, extrajo conclusiones profundas del texto, y se tomó tan en serio su trabajo, que hasta se hizo un croquis para ubicar el piso en el que vive cada personaje/vecino ¡Y todo esto sin destripar el argumento! De hecho lo que me preocupa ahora es que haya puesto las expectativas por las nubes. Los lectores dirán.

Yo también tuve que hablar, como buenamente pude, abrumado por la presentación, la situación y el recibimiento. Y vine a decir, poco más o menos, que a estas alturas lo único que quiero es que a la gente le guste el libro ¿Qué más se puede pedir?

Terminó el acto con una firma de libros y una cena en buena compañía, con todos los organizadores y participantes, y bien regada de auténtico e inimitable vino de Yecla (tenía que haberme traído unas botellas en la mochila).

Ahora me queda tratar de organizar algo para presentar la novela en Madrid o Canarias, o donde se tercie. No va a estar a la altura.

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