La idea
Una desaparición misteriosa es un argumento de libro (nunca mejor dicho) para una novela de suspense, pero ¿cómo llegas a la idea de que una desaparición en un entorno tan acotado como el propio edificio debe ser el hilo conductor de tu novela? A ver si lo explico.
No debe ser tan fácil como parece recordar de dónde salen las ideas para escribir un libro. Yo he tenido que hacer una labor de memoria e investigación para poder contar cómo surgió De puertas para adentro, y creo que he podido reconstruir los hechos:
Todo comenzó hace varios años cuando participé en El Oasis de los miedos, una colección de relatos de distintos autores en la que se nos pedía que habláramos sobre el miedo. Para salirme de lo obvio, no quise entrar en el género del terror puro, sino que opté por lo contrario: el miedo a partir de una situación cotidiana. Así, en mi relato narraba la historia de un personaje que tiene la manía -muy extendida- de volver a casa cada vez que sale porque teme haber dejado la puerta abierta o el fuego encendido, solo que esta manía acaba por convertirse en pavor.
Digo que este fue el origen porque poco después, y a raíz de otros relatos que se me iban ocurriendo mientras trabajaba en casa, pensé que estaría bien crear mi propia colección donde representar distintas escenas, inquietantes o desasosegantes, en un entorno a priori tan familiar y seguro como el interior de tu propia casa.
Como ya he comentado, De puertas para adentro es un libro de suspense por lo que, si aún no lo has leído, te recomiendo que no sigas leyendo esta entrada para no estropearte los giros de la trama. Mejor cómpralo aquí, y luego vuelves.
Si ya lo has leído y quieres conocer los detalles de su creación, o si prefieres tener más información para decidir si leerlo o no, continúa.
El primero de esos relatos (lo sé porque he acudido a comprobar las fechas en mi archivo de notas) surgió cuando reparé en el concepto de “venta en nuda propiedad”. Para los que no están puestos en terminología inmobiliaria, se trata de una forma de venta por la que una persona mayor vende su casa, pero se reserva el derecho de seguir viviendo en ella hasta su fallecimiento. ¿Cómo debes de sentirte sabiendo que tras firmar la venta, de pronto hay un desconocido muy interesado en que te mueras cuanto antes? Eso fue lo que me pregunté yo y me decidí a escribir sobre ello.
En otro de los relatos quise representar el miedo a lo que no acabamos de entender o encontrar explicación. Imagina que un día encuentras en casa un elemento sin explicación lógica, o peor, que todas las explicaciones que se te ocurren te dan miedo. Por ejemplo, si encuentras la ceniza de un cigarrillo en tu ventana, pero tú no fumas, vives solo ¡y además vives en el ático!
Un día vi a alguien gritar en la televisión. Lo hacía simplemente para desahogarse, y me dio por pensar que si yo quisiera hacer lo mismo no podría, o tendría que dar muchas explicaciones ¿Quién puede gritar en su propia casa sin que sus convivientes o vecinos piensen que has perdido el juicio? ¿Y si esa necesidad de gritar y no poder se convierte en obsesión? Ahí había otra historia.
Había empezado con estos tres relatos cuando caí en el tema de la desaparición para relatar otra escena inquietante: Un personaje baja a tirar la basura y no se le vuelve a ver. A medida que avanzaba con esta historia me di cuenta que De puertas para adentro no sería una colección de relatos sino una novela en torno a este suceso.
Creo que esto es todo lo que puedo desvelar sin destripar el libro. A partir de estos relatos fueron surgiendo nuevos personajes e historias paralelas, en mucho casos inspiradas en situaciones o personajes reales, pero esto lo contaré más adelante.