El encuentro
He escuchado a muchos escritores decir eso, un poco pomposo y cursi, de que lo más satisfactorio de su oficio es “el encuentro con los lectores”. Que yo siempre he pensado que lo más satisfactorio debe ser que te paguen por escribir, y que lo del encuentro es un gaje del oficio. Porque así, a priori, pasarse una tarde de vergüenza escénica ante un público, o ejercitar una tendinitis a base de firmar libros, no parece el mejor plan del mundo.
Pero tenían razón, los puñeteros. En las últimas semanas, después de la presentación en Yecla, he tenido la oportunidad de tener alguno de esos encuentros con lectores y la experiencia ha sido muy buena. Llámalo “vanidad”, o más bien “necesidad de refuerzo positivo”, pero pasar un rato hablando de tu libro con gente que lo ha leído o quiere leerlo da subidón.
Club de lectura en Singapur
Gracias a De puertas para adentro he participado por primera vez en un Club de Lectura. Es algo que siempre me ha llamado la atención, porque me parece una gran forma de disfrutar de un libro dos veces, una cuando lo lees y otra cuando lo comentas y discutes con otros lectores. Si nunca me he unido a un club de lectura es por no depender de otros para decidir mi agenda de lectura, pero no lo descarto.

El caso es que hace unos días participé en el Club de Lectura de la Asociación de Españoles en Singapur (no se me ocurre nada más exótico), pero no como lector sino como autor de la novela leída, y la experiencia no pudo ser mejor. La gran ventaja de encontrarme entre personas que han leído De puertas para adentro es que no me amenaza el miedo al spoiler. Esa tensión que tengo siempre por no desvelar más de la cuenta, no vaya a ser que estropee alguna sorpresa, o altere para bien o para mal las expectativas, o simplemente desvirtúe la visión del libro.
Las lectoras del club de lectura no solo habían leído la novela, sino que me señalaron sus capítulos o personajes favoritos, sus interpretaciones sobre algunos temas, o incluso algunos párrafos que les llamaron la atención. No soy tonto, sé que si yo no hubiera estado presente, igual habría caído también alguna crítica, porque para eso también están los clubes de lectura, pero creo que en general la impresión que les dejó fue buena.
La presentación en Madrid
Apenas unos días después, el pasado 7 de abril, tuvo lugar la presentación en Madrid de De puertas para adentro. Y digo “presentación” con toda la intención porque en mi deformación profesional del mundo del marketing preparé un power point como si lo que estuviera contando fueran los planes de expansión de la compañía en lugar de la creación de un libro. Pero oye, que si algunos escritores hubieran hecho lo mismo en algunas presentaciones a las que he asistido, a lo mejor se les hubiera dormido menos público.

Para la presentación simulamos una junta de vecinos, por aquello de poner a los asistentes en el contexto de la historia, y les conté algunos aspectos de la creación literaria como la idea, el tema, el estilo o la estructura de la novela, pero también la experiencia del certamen literario José Luis Castillo-Puche.
Eso sí, a pesar de mi paripé, más o menos acertado, y las palmeritas del catering, lo mejor fue el turno de “ruegos y preguntas”, en el que los asistentes elevaron el nivel del evento haciendo preguntas y comentarios de lo más sesudos. Hay que ir preparado, que algunas son preguntas de examen.
Igual que en el club de lectura, aparte de los elogios al libro (porque el ego es algo que todos tenemos que alimentar de vez en cuando), lo que más me gustó fue descubrir qué capítulos, personajes o escenas gustaron más a cada lector y, sobre todo, descubrir nuevas visiones en ellos. Hasta el punto de llegar a casa y volver a leer algún capítulo con otros ojos.