Tu cara en la prensa
Cuando era pequeño hubo un terremoto en Tenerife. Fue lo bastante intenso como para que muchos vecinos de Santa Cruz pasaran la noche a la intemperie, pero no tanto como para que mis padres consideraran que no había que ir al colegio al día siguiente.
En la edición especial y vespertina del periódico local se contaba, entre todos los detalles del terremoto, precisamente eso: el gran número de alumnos que había faltado a clase por el miedo de sus padres a que se repitieran los temblores. Para ilustrar la notica se incluía una foto de varios niños en el patio de mi colegio («los resistentes al miedo» se podría titular), entre los que parecía estar yo.
Era una foto en blanco y negro, impresa en esa mala calidad característica del papel de periódico, y con un concepto un poco «artístico» del enfoque. Vamos, que era muy difícil asegurar si aquel chaval de medio lado, con el mismo chándal que llevaban todos los demás, era yo o no lo era. Es muy posible además, que mi memoria me engañe y a quien creí reconocer en la foto no fuera necesariamente yo, sino uno de mis compañeros. Es probable incluso que la noticia ni siquiera hablara del terremoto y yo haya mezclado dos recuerdos de infancia. La memoria hace esas cosas.
El caso es que aparte de esta anécdota difusa, real o no, no soy consciente de haber aparecido nunca en un periódico. No digo que sea imposible. Es probable que haya aparecido alguna vez, como mero bulto informativo, en cualquier foto sobre un botellón en Malasaña o una erupción de La Palma, por poner un ejemplo, pero en cualquier caso siempre de forma anónima. No soy noticiable, qué le vamos a hacer.
Me refiero, claro, a los periódicos de toda la vida, de los de comprar en el quiosco y pasar la página mojando un dedo en saliva, (aunque ahora tengan su versión online de las de suscribirse o volverse loco cerrando anuncios). Los periódicos clásicos que tienen un filtro algo mayor que todos los blogs, redes y demás batiburrillo digital en los que todos tenemos que haber aparecido alguna vez si queremos pertenecer al siglo XXI.
Cuento todo esto para que se entienda mi reacción cuando el año pasado, por estas fechas, mi cara y mi nombre aparecieron en algunos de esos periódicos de nombres tan rotundos y trascendentes como La Opinión o La Verdad. Lo mejorcito de la prensa murciana, oiga. No solo eso, sino que me llamaron de varios programas de radio para entrevistarme. A mí, ¿Cómo te quedas? Fue a raíz del anuncio oficial del premio de novela Castillo-Puche a De puertas para adentro, y por supuesto todo el mérito se debe a la fama del premio, pero a uno le hace ilusión.
No sé si a la ganadora de este año, que ya se ha anunciado, le hará la misma ilusión. Pero creo que todos deberíamos salir alguna vez en el periódico. Igual que esos quince minutos de fama de los que hablaba Warhol, todos deberíamos tener nuestra noticia con foto para enseñar a nuestros padres. A ser posible en secciones como la de cultura o sociedad, nunca en sucesos.